martes, enero 04, 2005

Jelinek y los jinetes del apocalipsis

Quería hablar de Jelinek -tan linda, tan sucia, tan arrogante-. Preparaba una cóctel de abrumadores razonamientos para entrar en una discusión con mi amiga D. Fantaseaba la esgrima verbal, el devaneo de las ideas, etc. Pero esto del maremoto nos deja desnudos.
Insisto: hay que demandar a dios, hacerle un pleito de proporciones bíblicas.
La televisión -dice Carlos Loret- lo único que no puede transmitir es el olor.
Duele y estamos solos.

1 Comments:

At 12 de enero de 2005, 16:12, Blogger Miguel Antonio Fartúa Lamm said...

Licenciado Cuicuicui: me gusta cómo escribe. Específicamente me gusta aquello que escribe que alude a los sentidos y sensaciones, más que a los conceptos e ideas.Algunos de sus textos, en mi oponión, llegan a ser elegantemente cachondos. Saludos cordiales.

 

Publicar un comentario

<< Home